martes, 6 de octubre de 2009

Abusando de los posts

Y bueno, luego de leer los animosos posts (ya se nos estaba cayendo el teatrito no??), me late q si nos gustó el tema. Leyendo a Ale, pues recordé un poco de cómo fue q me enteré de q ya teníamos q salir hacía la prepa...

Recuerdo q un día llegué al dichoso edificio (en el q empezaba a sentirme cómodo), y el Nico me dijo q la gente ya había empezado a migrar a la escuela. -Oye, sabes cómo llego???- pregunté un tanto cuanto desesperado, pues no tenía la más mínima idea de cómo trasladarme a Coyoacán (hoy lo pienso y es taaaaan sencillo, pero la inexperiencia y ese miedo natural a lo, otra vez, desconocido, pues me ganaron); acudí rapidamente a buscar un telefono de monedas, mismo q fui a encontrar hasta la esquina del Eje Central con no recuerdo q calle (que de hecho es la continuación de Tepoxteco). Pa mi maldita mala suerte, ese dia llegué tarde y ya no ví a nadie conocido. De Girón, ni sus luces. Y de los demás, ni me acordé.

Llamé a mi padre y le dije q las clases se estaban trasladando a Coyoacán. -Bueno, ps vete para allá- fue la respuesta. -OK- dije yo, en un vano intento de tranquilizarlo y tranquilizarme, pues no sabía ni donde estaba parado. Entonces, como caída del cielo, llegó una chica (no creo q ustedes la hayan conocido, de hecho no iba con nosotros, pero me llevé con ella desde ese día) entre hippie y fresilla q me dijo - no te apures, yo sé llegar-. Su nombre: Jessica. Total q nos subimos al trolebus q va en contraflujo sobre el Eje Central y en ese, llegamos (en un recorrido q se me hizo eterno) a la calle de Hidalgo, ya en Coyoacán. CAminamos hasta la escuela y cada quien se fue a buscar su salón (a ella la volví a encontrar hace no mucho. Muy buena persona) El chisme es q yo recuerdo clarito q el salón donde ibamos a tomar clase era, por decir lo menos, un muladar: apestaba a orines y a mota. No sé de donde carajos sacamos mangueras y unos jaladores, y usando los trapos de los antiguos residentes como jergas, limpiamos el salón a manguerazo limpio. Tallamos y lavamos vidrios y pisos.
No recuerdo si todos le entraron, pero si recuerdo q yo estaba muy molesto porq senti como una ofensa el ver el lugar donde ibamos a estar tan descuidado. Desde ese día odio a los huelguistas.

Terminado el aseo, fui a comprar algo de comer, y a buscar a Ariadne (actividad harto frecuente durante mi estancia en la prepa) para ver cómo había llegado. Mi salida y posterior arribo a mi trabajo no los recuerdo muy bien, pero ese dia de la limpieza lo tengo grabado, porq por primera vez sentia q era parte de algo. De algo q tenia q cuidar y q estaría a nuestro resguardo durante 3 años (bueno, Girón le tomó cariño de más q se quedó otro).

De hecho, fue ahi cuando realmente me cayó el veinte q ya estaba en la prepa; seguro sonreí.

Ahora q lo pienso, aun con sus momentos bajos (unos realmente muy bajos y totalmente nefastos), la prepa fue muy buena época.

Gracias por su sincera amistad chavos.
Gracias.

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